Opinión

Mami “soy una princesa”

princesa

Hoy he empezado la mañana tranquila, desayunando en la paz de mi cocina mientras las niñas dormían (es mi momento) y como es habitual café en mano he encendido el mini pc que Papá de dos me regaló por mi santo (gracias cielo) y me he puesto manos a la obra a leer las noticias y los artículos de diferentes blogs que sigo.

Leyendo, yendo y viniendo me he parado en un blog, donde una mamá hablaba de las princesas disney (y como en casa de mamá de dos volvemos con la etapa cursilona de las princesas, me he parado a leerlo) y ahora no puedo dejar de contaros lo que he leído porque me partía la caja yo sola en la cocina.

Advirtiendo que con una visión irónica y adulta de los dibujos el post decía lo siguiente:

Blancanieves, o ¡Una loca de atar anda suelta!

Ésta está ahí, vestida con unos trapos y fregando el suelo, esperando y cantando a un caballero que debería venir a salvarla, siendo víctima de la envidia de una madrastra, que desayuna galletas y botox.

Esta terrible madrastra ordena a un cazador (que sólo se puede definir con un término cada vez más en desuso: feo) que se la lleve dentro de un bosque y la asesine.

Por lo que el cazador le dice a Blancanieves que le acompañe dentro de dicho bosque. ¡¡¡Y esta _______ (que cada uno escriba en este espacio blanco el adjetivo que prefiera, sabiendo que son válidos también los insultos) se va con él!!!

A ver, hija mía de mi vida, yo no me dejaría acompañar de uno así ni siquiera al supermercado de enfrente. ¿Y tú te vas con él a un bosque?

Sucesivamente, traumatizada por un intento de homicidio con posterior arrepentimiento, la chica con el peinado más fuera de moda de la historia — no estaba de moda en los años treinta y nunca ha llegado a ponerse de moda — para superar el shock ¿qué hace?.

Pues se refugia en una casa con siete hombres que lo que tienen de bajos lo tienen de feos, que viven todos juntos y que tienen pinta de no haber visto una mujer en su vida.

Y ellos, compasivos, le dicen: «Si mantienes la casa para nosotros, cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes todo limpio y ordenado, entonces puedes quedarte con nosotros, y tendrás todo lo que quiera».

¿Perdón? ¿He oído bien? O_O No contenta, desafía a la suerte y acepta de manos de una anciana mugrienta una manzana roja y brillante, de esas que a los que somos fanáticos de los productos ecológicos nos harían morir con dolores insoportables.

Pero ella no se muere, no. Porque si así fuera, una podría decir a sus hijos e hijas: “ves amordemisamoresydemisentrañas, ¿qué le sucede a las que esperan que venga el príncipe a salvarlas, siguen a hombres feos y se adentran en el bosque, se van con siete enanos feos y, además, aceptan manzanas llenas de pesticidas?”

Pues no… esto sería demasiado fácil, porque, en cambio llega el príncipe más femenino de la historia de los príncipes, que sin duda alguna usa laca y pintalabios rojo Chanel.

Éste apoya sus labios en la boca de Blancanieves con una pasión que en comparación el beso de un moribundo es un espectáculo de fuegos artificiales, y se van felices, con sus sonrisas dibujadas y ruiseñores que vuelan alrededor, mientras los siete enanos aplauden…

¿Pero por qué aplauden si se han quedado sin chica de la limpieza?

Simplemente genial… y ¿porqué os cuento esto??? Porque el día ha empezado con “princesas tontas” y ha continuado con una princesa destronada!!

Mi Gabi tiene una obsesión con vestirse de “pinceza” tremenda;  incluso de salir a la calle disfrazada de princesa o dormir con el disfraz de marras. Nada grave espero y yo la dejo y la dejo y la respeto pensando y deseando pase esta fase lo antes posible.

Imagino que todas las que hemos sido niñas hemos pasado por esta etapa “cursi-rosa” en la que cuanto más rosa, más brillante y más hortera con lentejuelas incluidas mejor; sin olvidar los zapatos, de taconcillo rompetobillos, rosas, dorados, plateados, con plumas… enfin…. cuanto más hortera, más “pinceza”.

Esta misma mañana estábamos preparándonos para salir de casa, y como es habitual lo último que hago es vestir a mi peke, para que no se manche, no se tire por el suelo y salga lo más decente que pueda a la calle. Total que me dice que quiere salir con el vestido rosa de “pinceza”, los tacones, la corona lentejuelas y la barita plateada a lo que yo le digo: “Gabi, así a la calle no puedes salir que vamos a comprar, te voy a poner otro vestido con el que también estarás princesa”….

Histeria al canto, lloros, mal humor (tiene un genio endemoniado, osease como el mío multiplicado por diez).

Hemos conseguido salir de casa vestidas normales y por la calle me suelta…

“Mami!!! tu “pínzipe” ¿quién es? a lo que yo riendo le digo “mi príncipe es papi Gabriela” y ella ni corta ni perezosa me suelta… Mi Pepe (asi es como se llama papa de dos) es mi píncipe, buzcate otro Mami!!!!!

Así que con mi título de princesa destronada (que no destrozada) he continuado como si nada haciendo todas las infinitas cosas que tenía que hacer hoy….pero eso sí, sonriendo y feliz de haber superado la etapa princesa y estar en la realidad de mi cocina.

Porque todas las madres de niñas en un momento u otro nos “destronan”…. es ley de vida….

Mamadedos

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2 Comentarios

  • Responder
    Sarai
    5 septiembre, 2011 at 6:09 pm

    Genial Bea! Gracias por compartirlo! Por supuesto que no me importa! Muacks! Nos leemos!!!!

    Ah y proximamente… La Cenicienta!

  • Responder
    LadyA
    6 septiembre, 2011 at 7:43 am

    Alex también está con el rollo de las princesas….por suerte para mi, cualquier vestido del armario es un vestido de princesa…. y los zapatos, bueno, unas cutre chanclas de H&M son sus zapatos de princesa….
    Y yo que pensaba que estas fases eran más tarde, cuando tenían 4 o 5 años…..en fin, me consuela saber que aún podría ser peor, porque a mi hija, aún no le da por salir a la calle con coronas ni zapatos de tacón…..

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