Adolescencia Diván

Las mentiras en los niños

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Interesante propuesta la de hoy en éste Hay vida después de los 6; las mentiras en los niños o mejor dicho las “metirijillas” ….. porque a según que edad, son más “ijilla” que lo que realmente es; una afirmación que una persona hace consciente de que no es verdad.

“Los niños entre los 3 y los 5 años no son conscientes de sus mentiras sino que estas forman parte de los juegos y fantasías naturales de su edad y por esto no debe dárseles mucha importancia, a excepción de que se formen parte de su comportamiento habitual o se conviertan en la manera de lograr todo lo que desean”.

A partir de los 5 años la cosa cambia un poco…. y precisamente por éste motivo los padres o adultos que estamos a su alrededor debemos estar alerta y llegar a averiguar el porqué lo hacen. A ésta edad a tienen consciencia porque saben perfectamente diferenciar lo que es verdadero de lo falso; pero… (siempre hay un pero) no tienen claro que mentir sea algo incorrecto.

Pero, ¿Por qué mienten?

Típicamente lo hace por inseguridad, falta de autoestima, para evitar un castigo, para verse mejor ante los demás, conseguir “salirse con la suya” o, simplemente, por diversión…. y éstas son las que se conocen como mentiras blancas y suelen ser típicas a los 6 años de edad.

Las mentirijillas, los trucos, los engaños son tan viejos como la propia historia de la humanidad… y también las mentiras infantiles.

Eso sí … si el niño miente con exagerada frecuencia y se emperra en sostener algo falso o emplea la mentira para hacer daño a otro, hay que actuar y tomarse muy en serio el asunto…. porque ya no es “tan normal”.

Por lo que permíteme que te diga que averiguar el porqué lo hacen se vuelve primordial…. y en función de ese porqué deberemos actuar en consecuencia.

No dramaticemos ni riñamos en exceso

Más que nada, lo digo por propia experiencia, los adultos y sobretodo cuando lo hacen nuestros hijos dramatizamos en exceso y podemos llegar a reñir de manera no medida o controlada…. ojo con ésto porque no beneficia en nada… por el contrario…. que dejen de hacerlo por miedo a nuestra reacción no es lo correcto.

Fe ciega tengo yo en las pautas que aconsejan los expertos:

– Dar ejemplo: Es difícil pedirle que no mienta si nosotros lo hacemos de forma habitual. Frases tan comunes como decir “Si me llaman por teléfono, di que no estoy”, pueden confundir al niño si luego le recriminamos por decir él algo parecido.

– Crear un clima de confianza que le sirva para tener la seguridad de que puede contarnos todo con tranquilidad y sin miedo.

– Explicarle claramente la diferencia entre la verdad y la mentira. Esto es especialmente importante en edades tempranas, donde, además, ajustaremos la explicación a su edad.

– Felicitarle cuando nos diga la verdad, especialmente si la misma conlleva riesgo de ser castigado. Por supuesto, si ha actuado mal y nos lo confiesa sin mentir no significa que no le debamos castigar, sino que separaremos claramente lo que es un comportamiento inadecuado por su parte de lo que el niño significa para nosotros: le queremos por sí mismo, no por sus actos.

– No reaccionar de forma desproporcionada cuando mienta, siendo preferible reprenderle o comentar lo ocurrido en privado que hacerlo en público.

– Explicar claramente lo que esperamos en cuanto a cumplir normas y los beneficios que conlleva. Ello le permitirá entender bien la relación entre conducta y consecuencias.

– Fomentar oportunidades para que actúe de forma sincera. Nosotros confiamos en ellos pero deben ser honestos con nosotros.

– Guardar proporcionalidad entre la conducta y sus consecuencias. Tan inadecuado es castigar excesivamente una conducta errónea como premiar sobremanera una positiva.

– La mentira no siempre hay que castigarla; a veces es más positivo saber sus razones para mentir, de tal forma que podamos actuar para que comprenda lo valioso de la sinceridad. Aumentará nuestra confianza y al mismo tiempo su libertad y autonomía.

– Liberarse de actitudes neuróticas. Muchas veces reaccionamos con ansiedad ante la simple posibilidad de la mentira: “¿Habrá dicho o no la verdad?” Y cuando la mentira es descubierta, entonces se acosa al niño, se multiplican las preguntas y los interrogatorios, y, haciendo gala de una gran desconfianza, ya no se le cree, aunque diga la verdad.

….. pero vamos …. que hacerlo lo harán, lo intentarán y lo probarán …. y algún gol nos meterán …. mientras no se vuelva habitual ….. todo va bien.

Mamadedos

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1 Comentario

  • Responder
    Mis chic@s y yo
    20 febrero, 2017 at 3:11 pm

    Comparto todo lo que dices en el post!! Y Toda la razón” algún gol nos meterán ” Lo importante que no pase de alguno!! 😉

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