Opinión

Hygge: el secreto de la felicidad

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No se si conoces el concepto Hygge pero en estos últimos días se habla mucho de él a raíz de la entrevista que le realizan a Meik Wiking, el hombre más feliz del mundo y creador del Instituto de Investigación sobre la Felicidad.

¿Y cuál es su trabajo? pues  averiguar tres cosas: cómo medir la felicidad, por qué unas personas son más felices que otras, y cómo mejorar la calidad de vida.

Hygge, un concepto 100% danés que lo traducen como “acogedor”, pero que más que un significado concreto es una actitud ante la vida….y de eso los Daneses saben y mucho; son el país más feliz del mundo por encima de Suiza e Islandia.

¿Pero realmente qué es esto del Hygge?

“Se trata resumiendo mucho, del arte de crear intimidad, del confort del alma, del placer de la presencia de cosas reconfortantes, de la unión acogedora”.

“Es difícil encontrar una palabra; sería una mezcla entre acogedor, bienestar, estar en una situación en la que te sientes cómodo, relajado y libre”,

“Si le preguntamos a un danés qué es hygge, responderá que “es sentarse frente a la chimenea en una noche fría, vestido con un grueso suéter de lana mientras bebes un vino caliente con azúcar y especias y acaricias a tu perro echado a tu lado”.

Los daneses son los que más a menudo se reúnen con sus amigos y familiares de toda Europa.

Salen a las cinco del trabajo, a las cuatro si tienen hijos.

Tienen uno de los regímenes impositivos más altos del mundo, a cambio tienen los índices más bajos en incertidumbre y ansiedad.

También tienen largos y duros inviernos que combaten con el ambiente hygge.

Para ellos la iluminación es fundamental: cuanto menor es la temperatura de la luz, más hygge; y queman más velas per cápita que en cualquier otro lugar del mundo.

Manifiesto Hygge

En su manifiesto dicen claramente: apaga luces (ambiente), apaga el móvil (presencia); café, chocolate, galletas, pasteles hygge… (placer). Nosotros por encima de yo (igualdad). Disfrútalo: este podría ser el mejor momento (gratitud). Te queremos tal cual eres, no hace falta que presumas de tus logros (armonía). Desconecta, ponte cómodo (comodidad). Nada de agobios, ya hablaremos de política otro día (tregua). Construye relaciones e historias (unión). Esta es tu tribu, este es tu remanso de paz y seguridad (refugio).

¿Muy molón verdad?

Las relaciones sociales constructivas y relajadas, las de verdad, son, según los estudios, esenciales para la felicidad. Por lo demás: ropa cómoda e informal, pelo informal, chimenea, madera, mantas, cojines, juegos de mesa y hogar, mucho hogar; aunque también hay hygge para oficina y locales.

“El hygge consiste en sacar lo mejor de lo que tenemos en abundancia: el día a día”, resume Wiking.

Podríamos decir que estamos ante el modelo de felicidad danés…. y mucho deberíamos aprender y poner en práctica.

Un modelo que ya ha sido exportado a otras partes del mundo, porque incluso en ciudades alejadas del frío se han dado cuenta de que pasar momentos en casa con la familia y los amigos, bebiendo un café, un helado o una cerveza y haciendo algo que nos gusta es realmente reconfortante y produce felicidad.

Una recomendación…. el libro “El año que vivimos a lo danés” de Helen Russell donde se detalla la experiencia de un extranjero disfrutando del Hygge.

La autora afirma que Hygge se trata de ser buenos con nosotros mismos, de no negarnos “los gustos”, de no castigarnos, de buscar esos momentos de felicidad que están en las cosas más pequeñas: un trozo de chocolate, un capítulo de tu serie favorita, un libro que te encante, un poco de música y el calor de un abrazo.

Sinceramente una envidia tan y tan grande me da esto del Hygge…. pero vamos que si llevar una vida más slow és difícil el Hygge es una utopía.

Mamadedos

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