Diván

No castiguemos con el silencio

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Desde luego que castigar debería ser lo último que hagamos como padres; por la derecha y por la izquierda tenemos claro que no es educativo y bla bla bla…. pero es difícil a veces no caer en poner una reprimenda…. yo la primera, todo y saber que no es ni bueno ni corrige nada… Y hablando de castigos, el pero que existe es castigar con el silencio jamás, ni a nuestros hijos ni a nadie ya que emocionalmente ese silencio, esa ignorancia es más que devastadora.

Si hay algo (bueno otra cosa más) que no soporto a parte de la falta de empatía es que se haga uso del silencio como castigo. Y es que yo no sé si quién lo hace es consciente del daño que hace esta actitud de indiferencia y anulación como persona… pero desde luego me atrevo a afirmar que es una de las características de las personas cero empáticas… que si fueran conscientes de la angustia que genera quiero pensar que no lo harían.

Las palabras hieren pero el silencio mata

Es mucho mejor decir algo inapropiado y desmedido… poniéndonos “in extremis” que callar…. los niños no pueden rebatir ni saber lo que pensamos cuando hacemos eso.

Ellos entienden ese silencio como indiferencia y es una puñalada trapera directa en su autoestima además de ser entendido por su parte como una falta de cariño y le genera inseguridad, ansiedad, tensión y sobretodo lo dejará muy confundido…. y ya dejo de lado que si lo hacemos de forma repetida normalizará esta conducta y de mayor también hará este uso inadecuado del silencio.

El silencio y castigar con la indiferencia es hasta degradante y a largo plazo puede llegar a “matar” emocionalmente a quién recibe este trato. Y quien dice castigar con el silencio dice castigar con monosílabos o parcas palabras.

“Castigar con el silencio es más peligroso que con palabras. El silencio es asesino, y se hereda de padres a hijos. Es un pozo sin fondo porque cuando se intenta salir ya no hay marcha atrás, se trata de un camino sin retorno cierto” (Luis Castellanos)

Como bien explica en  su libro Luis Castellanos el silencio es el resultado de la Ira mal gestionada y para evitarlo hay que recurrir al tacto que es la antesala de la palabra y un desatascador en las relaciones humanas.

La ley del hielo

Por lo que si queremos hijos emocionalmente sanos, no sólo hemos de educarles emocionalmente sino que como padres hemos de ir con mucho cuidado de cómo hacemos las cosas; y también en este aspecto y no caer en estos silencios e indiferencia o tratar al niño como si no existiera porque lo único que conseguiremos es provocar una inseguridad y una baja autoestima. No podemos expresar nuestro enojo con un mutismo

Los hijos están muy pendientes siempre de nuestras actitudes; hagamos un buen uso de la palabra con ellos que de mayores lo agradecerán.

Mamadedos

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